LAS DUDAS SOBRE NEYMAR

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Para gustos los colores. Y de fútbol y medicina, todo el mundo opina.
Sorprende, no obstante, que el fichaje de Neymar por el Barça esté generado ciertas dudas en el barcelonismo cuando resulta que deportiva y estratégicamente es una operación extraordinaria. Puede que al brasileño le cueste adaptarse, puede que tenga que cambiar algunos matices de su juego, puede que deba mejorar físicamente pero estaremos de acuerdo en que es un futbolista extraordinariamente determinante con un talento técnico único en el mundo que debería irle como anillo al dedo al juego ofensivo del Barça, tan necesitado de desequilibrio individual para romper las nutridas defensas. Si Messi ha bendecido su fichaje es que hasta el argentino se dio cuenta de que su juego precisa que los 4 defensas rivales que habitualmente le rodean estén pendientes también de otro futbolista que tenga uno contra uno para dividir las ayudas defensivas del oponente. El mejor siempre debe aspirar a tener los mejores y eso es incuestionable. De la combinación del ingenio y la magia suele resultar un maravilloso espectáculo. Mejor comprobarlo que imaginárselo.

Estoy seguro que esos mismos barcelonistas insatisfechos permanentemente estarían tirándose de los pelos y acusando a Sandro Rosell de estar cazando moscas si hubiera sido Florentino Pérez el que se lo hubiera llevado para el Real Madrid. En ese caso, el barcelonismo consideraría al brasileño el tercer mejor futbolista del mundo, que lo es, al que el Barça no debería haber dejado escapar. La anticipación de los dirigentes azulgranas a los principales clubes europeos merece un aplauso.

Johan Cruyff, muy predispuesto a encontrar pegas en todo lo que haga esta junta directiva, ha dicho que dos capitanes en un mismo barco no acaban funcionando. Y puede que el holandés tenga razón pero no es el caso. Neymar, que tiene 21 años y un palmarés más bien corto, es el primero en no querer discutirle ese liderazgo a Messi. Para empezar, ha aceptado cobrar una ficha económica bastante inferior lo que implica, ya de entrada, un claro reconocimiento a la jerarquía del argentino.

Neymar dijo, el pasado mes de enero, al recoger su premio de Mejor Jugador de América que “nadie puede discutir que Messi es el mejor del mundo porque es inigualable”. Los que le conocen bien aseguran que el ya exjugador del Santos tiene claro que no viene a rivalizar con el cuatro veces ganador del balón de oro sino a aliarse y aprender de él para que su fútbol evolucione. Ha confesado el padre de Neymar a la ESPN que su primogénito le dijo “prefiero jugar un partido con Messi que una temporada con Cristiano Ronaldo”.

Se mire por donde se mire, el fichaje de Neymar es un gran acierto deportiva y comercialmente.

No olvidemos que el Barça se ha hecho tan grande, más que por los títulos -que hasta el 90 fueron escasos-, por haber tenido siempre a los mejores futbolistas del mundo. Schuster, Maradona, Rivaldo, Ronaldo, Romario, Ronaldinho situaron la marca Barça en lo más alto. El gran error que se cometía antes que llegara Johan Cruyff al banquillo es que los dirigentes creían que tener al mejor del mundo vestido de azulgrana bastaba para ganar títulos. Cruyff consiguió corregir ese error dotando al equipo de un sistema definido para que los cracks destacaran no individualmente sino dentro de un plan colectivo.

Y eso es lo que debe seguir este Barça. Seria un gran error conformarse con Neymar. Nunca irás de etiqueta si tienes un armario lleno de corbatas de seda pero te faltan camisas y zapatos. Este Barça tiene los mejores jugadores del mundo pero al equipo le sigue faltando un portero solvente, un central autoritario y un centrocampista clarividente.

Con eso y Neymar, el ciclo granador del Barça durará unos cuantos años más.

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