La Liga de Tito, de Pep y de Cruyff

833506-14235442-640-360

Hoy parece que ganar la liga de las estrellas no tiene ningún mérito. Lo triste no es que esa perversa valoración la hagan los de fuera sino que, incluso, es fomentada por algunos que ¡al loro! dicen que son del Barça y no lo son.

Parecen tremendamente injustos si consideran baladí haber pulverizado el récord de la historia de la liga completando una primera vuelta casi perfecta con 18 victorias y un empate. Como si ese paseo militar fuera pan comido. Y lo más meritorio. Que ha sido contra ese admirado Real Madrid que acababa de ganar la liga de los 100 puntos y los 121 goles.

Ya nadie parece recordar que antes el Barça podía pasarse 16 años sin ganar el campeonato. Un tiempo lleno de sequía y de excusas para ser, únicamente, los campeones del victimismo. Aquellas persecuciones arbitrales y políticas nos acomplejaban de tal manera que ese rol de perdedor empequeñecía a un club que era mucho más grande de lo que decían sus escasos éxitos deportivos. Comparémoslo con todo aquello y esta liga nos sabrá a gloria bendita.

Y con el más difícil todavía. Con el jefe enfermo a más de 12.000 km que entre sesión y sesión salía del patíbulo para estudiar al rival, consensuar la alineación y dirigir y gestionar a distancia.

Claro que para esos resentidos barcelonistas, Tito Vilanova ni mandaba ni dirigía. Se inventaron la autogestión para sacarle mérito al entrenador cuando ha demostrado tenerlos cuadrados. El equipo ha dado la cara en todas las competiciones y aunque el juego no ha sido tan brillante la temporada hay que calificarla de muy buena. Se ha llegado hasta el final en todas las competiciones y se ha ganado el torneo que distingue al mejor durante todo el año.

Pero para algunos oportunistas, el entrenador es ahora un bladengue, Zubizarreta un inútil y Sandro Rosell un autista. Son los mismos que en la última campaña electoral avisaban de que venía el “coco” Rosell que se iba a comer todo el proyecto deportivo por su supuesta afición al intervencionismo y que ahora le exigen que intervenga. Está claro que la coherencia está reñida con el rencor.

No se dan cuenta que no suman. Son los que aprovechan cualquier tropiezo deportivo, como la dolorosa derrota contra los alemanes, para llamar al tremendismo, devaluar los éxitos propios y cobrarse facturas pasadas. Su fuerza es tan poca que siempre necesitan nombrar a Johan Cruyff y Pep Guardiola para dar a entender que con ellos esto no hubiera pasado. Qué triste es recurrir siempre a dos grandes mitos para lanzar “cockteles molotov” contra el palco, cuando resulta que ni el uno ni el otro están hoy ayudando al Barça por decisión propia.

Cuando los “suyos” estaban dentro acusaban a los críticos de no ser barcelonistas y cuando están fuera fomentan la confrontación y la división llamando a filas al “Cruyfismo” el día después de la primera y única derrota.
Son los melancólicos que piden que vuelvan tiempos pasados personales en lugar de ayudar a construir futuros esplendorosos colectivos.

Guardiola se marchó porque quiso y Cruyff devolvió la insignia para poder recoger alguna saca en el Ajax y en Chivas de Méjico, con muy poco atino, por cierto.

Se ve que sus soluciones como la de la triple A (Ayala, Albelda y Aimar) tampoco cuajaron.

Y eso es lo triste, que los barcelonistas que auguraron el fin del mundo después de Pep no valoren que había vida más allá. Que la gran herencia dejada ha sido aprovechada. Está claro que sin aquello no hubiera venido esto. No merece la pena olvidarlos en la victoria pero tampoco es de recibo echarles de menos a la primera derrota. Lo importante es que se ha aprovechado lo mejor posible su legado. Por eso, esta liga es de Tito, de Roura, de Zubi… pero también de Pep y de Cruyff. Es la liga de todos los barcelonistas. Incluso de Sandro Rosell. Digo yo que algún merito tendrá también. Y se debe valorar, ponderar y festejar por todo lo alto porque esas 4 ligas ganadas en los últimos 5 años se han cargado ese cambio de ciclo inventado por lo de Chamartín.

Volviendo al entorno barcelonista, la crítica constructiva, el listón de la exigencia y el debate han sido siempre fundamentales para que este club se haya hecho tan grande. Pero, en cambio, los que siguen empecinados en fomentar la división de los ismos continúan resultando muy nocivos. Esta gran liga no es de unos u otros, es la liga del Barça y de todos los barcelonistas.
Y que nadie olvide que el Barça es un trasatlántico que volverá al rumbo de la gloria si todos los barcelonistas olvidan el resquemor y reman en la misma dirección.

Pin It

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>