Falta de liderazgo

Por @marsallorente. El equipo azulgrana se ha desmoronado en el momento más inoportuno. Y cuanto más inesperado es el batacazo más dolorosa es la caída. La de Valladolid es de esas derrotas que dan ganas de romper el carnet y quemar el póster entero. Pero tras 24 horas de luto hay que hacer, sosegadamente, los análisis correspondientes para llegar a la autocrítica edificante.

Lo más grave es el primer diagnóstico. Más que incapacitación, los jugadores están demostrando falta de intensidad, orgullo y amor propio. Se puede perder la liga en el Bernabéu, en el Calderón, en San Mamés pero nunca en Zorrilla y nunca dando esa imagen de indulgencia y desidia.

Este equipo no es un desastre total ni el entrenador es un incompetente aunque lo parecieran a orillas del Pisuerga y ya lo hubieran predicho los agoreros de la apocalipsis.

Hasta ahora este mismo equipo había dado la cara en los partidos grandes. No ganaba con la superioridad del Barça de Guardiola pero es que ningún Barça ha ganado como lo hizo ese equipo que ha sido único en 116 años de historia del club. Así es que dejémonos de melancolías y miremos el presente con esperanza y olvidémonos de fustigarnos por lo brillante que fue el pasado. El juego del equipo no ha rallado la excelencia casi nunca pero su fútbol ha sido brillante a ráfagas. Eso si, la inconsistencia y la irregularidad acaban pasando factura en una competición que exige estar bien durante 10 meses.

Este equipo se llevó la Supercopa ante uno de los mejores Atléticos que se recuerdan. Este equipo ganó al Real Madrid en la primera vuelta aunque 25 minutos de los 90 fueran de dominio blanco. Este equipo no perdió en el Manzanares en liga. Este equipo fue muy superior a la Real Sociedad en los 2 partidos de semifinales de copa. Y este equipo pasó por encima del City en la ida de los octavos de final cuando todos habían clasificado el choque como gran examen.

No estamos ante un Barça nefasto. Valdés, Iniesta, Messi, Xavi, Cesc, Pedro , Neymar, Busquets, Alba, Alves… siguen siendo futbolistas de primerísima línea aunque está claro que la clase media ha bajado mucho y no hay suplentes que aprieten ni mejoren a los titulares.

Lo que ocurre es que éste es un equipo sin alma, sin orgullo, sin líder… que no se emplea igual en los partidos “grandes” que ante rivales, teóricamente, menos exigentes. Y subestimar al adversario, en fútbol como en la vida, es una imprudencia que acaba en trompazo.

En la plantilla no hay referentes que prediquen con el ejemplo. Falta un líder que transmita al grupo la obligación de cumplir con la responsabilidad de dejarse la piel en cada partido. Si se entrena regular se acaba compitiendo regular .

Con Valdés contando los meses que le faltan para su nueva vida, con Puyol pensando en la retirada, con Xavi haciendo equilibrios para dosificarse y con Piqué preocupado y ocupado en pensar la “gracia” que soltará en la próxima entrevista el equipo se ha quedado huérfano de liderazgo. En lo que debe ser una familia cada uno va por su cuenta.

El Tata Martino tampoco ha conseguido ser un buen motivador. Dicen que el nivel de exigencia en los entrenamientos ha bajado en picado. Y si acostumbras a los jugadores a emplearse por debajo del 100% en el día a día acaban jugando los partidos dando menos de lo que pueden y deben. El argentino ha estado a merced de las jerarquías y las vacas sagradas se han acomodado hasta el punto de confiar solo en su calidad y dejar de poner la pierna.

Solo así se puede explicar el nivel tan bajo que están ofreciendo jugadores como Busquets, Piqué, Neymar o Cesc. Martino tampoco ha sabido encontrar soluciones tácticas para frenar la caída del equipo ni ha encontrado los revulsivos que debía buscar. Aunque en su descarga hay que decir que es su primer año y llegó a la cocina con la paella ya en el fuego. Encomendarse a Tello y Sergio Roberto como bomberos cuando casi no han cogido una manguera en su vida tampoco le ayuda mucho. Al entrenador también le está faltando liderazgo aunque su continuidad deberá discutirse a final de temporada.

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La dirección deportiva tampoco tiene autoridad moral para exigir nada a nadie cuando quien asume ese cargo está instalado en el inmovilismo y la inanición.

Traer a un entrenador sin conocerle no seria una decisión muy diligente. Si eres profesional de esto no puedes dejarte llevar por la recomendación del presidente que no cobra como tú por saber quién es el técnico más adecuado.

Zubi, instalado en la autocomplacencia y la comodidad, no se ha atrevido a hacer los cambios que necesitaba la plantilla para prolongar su vida. Guardiola fue más sensato. Se marchó antes de coger el bisturí y extirpar el mal aunque ya dejó dicho el diagnóstico de lo que debía hacerse. Después de la humillante derrota ante el Bayern, Piqué aseguró que “hay que hacer bastantes cambios en la plantilla”. Al final se fue Thiago Alcántara, porque a Zubi se le pasó que con un partido más dejaba de tener un precio de saldo, y solo vino Neymar. Nunca más se supo del defensa central que había que fichar ni de quién firmó los informes técnicos que aconsejaron el fichaje de Song porque también podía jugar  de defensa.

Está claro que en la secretaría técnica falta liderazgo.

Y subiendo. Queda evidente que Sandro Rosell tampoco ha predicado con el ejemplo. Abandonar la nave al poco de empezar el temporal no es propio de un buen capitán por difícil que sea asimilar que también hay enemigos entre tus propios marineros.

La cosa no acostumbra a acabar bien cuando el presidente se pone a hacer de director deportivo y de entrenador. Creerse que trayendo a un crack como Neymar –que todavía debe demostrarlo- se resolvían todas las carencias del equipo es más propio de un presidente galáctico. La historia del Barça está llena de grandes jugadores actuando en equipos descompensados.

En el palco faltó liderazgo y eso se acaba transmitiendo de arriba a abajo.

Josep Maria Bartomeu está demostrando valentía y autoridad. Ayer no se escondió y dio la cara por su entrenador y sus jugadores, remodeló su directiva nada más llegar, está dispuesto a liderar un cambio radical en la plantilla sabiendo que deberá sacar la chequera y no dará marcha atrás en el referéndum del Camp Nou al entender que los proyectos futuros de club deben desligarse de los resultados deportivos. Parece que ahí si que hay un líder dispuesto a gobernar la nave por muy feo que se ponga el panorama aunque se hace difícil olvidar que ha sido corresponsable de toda esa estructura.

Al socio el cuerpo le pide romper el carnet, quemar el póster y preparar pañoladas aunque sean dirigidas.

En cambio, lo mejor para la institución es seguir apoyando al equipo que está a 90 minutos de ganar la Copa del Rey al eterno rival, a 5 partidos de levantar la Champions y a 4 puntos del líder de una liga que se ha puesto muy difícil pero no imposible. En fútbol todo es imprevisible y este Barça, estando lejos de su mejor versión, sigue estando capacitado para ganarle a cualquiera en un partido.

La afición del Barça es muy madura y en lugar de abandonar el barco seguirá remando para juntos salir vivos del chaparrón. Cuando se llegue a tierra firme ya habrá tiempo para depurar responsabilidades. Lo prioritario ahora es sobrevivir.

No queda otra que seguir manteniendo la esperanza de que tanto entrenador como jugadores reaccionaran para, por lo menos, no seguir avergonzando a aquellos que hacen mucho sacrificios para poder pagar su carnet de socio.

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One thought on “Falta de liderazgo

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