El puto entorno

Por @marsallorente. El Barça es un club poliédrico con muchas aristas y sensibilidades diferentes. Por eso es tan complejo, tan apasionado y tan apasionante. Pero a la vez, es un pastel muy apetecible del que muchos abejorros quieren comer. Estar metido en el meollo de la política y tener mano en el Barça es en Catalunya abrazar al poder para triunfar personalmente bajo el pretexto de servir al país. Esa mezcla de conveniencias y sentimientos provoca una confrontación de intereses y un ruido muy pernicioso para la entidad que solo encuentra tregua durante los buenos resultados deportivos.

Johan Cruyff fue el inventor del término “entorno” que acuñó para definir esos satélites que perpetrados detrás de alguna corriente contaminan la atmósfera azulgrana buscando el interés propio. Cuando estuvo dentro del club lo padeció. Desde que está fuera lo ejerce. Pero no solo él. Lo que pasa es que al holandés se le ve más porque ni quiere ni sabe disimular.

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Ese gallinero en el que se ha convertido el Barça nos parece normal a los que hace años nos paseamos por los mentideros de la ciudad condal pero para los que vienen de fuera, caso del Tata Martino, esa lucha de intereses y ese altísimo nivel de autocrítica es incomprensible por mucho que se les explique que forma parte de la idiosincrasia de la entidad. Ayer ya dijo que él se libraría de este entorno cuando se marchara pero que el club deberá cargar con esta losa para siempre.
Y es que no se trata de buscar víctimas ni culpables porque todos ponemos nuestro granito de arena. Y, por supuesto, todo el mundo está en su derecho de opinar, faltaría más. El debate barcelonista enriquece y entre todos escribimos el relato que puede llevar al Barça a ser el mejor equipo del mundo pero también a pasarnos 14 años sin abrir la vitrina de los títulos.
Por eso, más de uno debería reflexionar y pensar solo en el Barça. Porque al final puede suceder que nos pasemos con el fuego y el caldo se chamusque. Y lo dice un periodista amante de que la prensa, exdirectivos, socios y aficionados fiscalicemos el comportamiento y la gestión de todos los actores que forman esta tragicomedia azulgrana.
Pero esa vocación crítica queda desvirtuada cuando detrás hay intereses individuales. Está claro que la actual directiva comete errores, como todas. El entrenador también se equivoca, muy de vez en cuando según los resultados, y muy a menudo según ciertos analistas. Los jugadores también fallan aunque los actuales destaquen mucho más por sus aciertos, sobre todo, en los últimos 5 años. Los socios tienen todo el derecho a opinar que para eso pagan y los periodista a criticar que para eso nos pagan. Pero una cosa es eso y la otra la predisposición que tenemos todos a la queja permanente en can Barça.
Si los jugadores pierden 2 partidos de 21 es que se han abandonado, están acabados y urge una limpieza para efectuar con celeridad una profunda transición. Si el entrenador introduce alguna variación en el sistema es acusado de traicionar la filosofía de juego del Barça. Si no juegan los canteranos es que no se confía en ellos y si juegan es que están verdes. Ni una cosa ni la otra. Si a Messi se le permite ir a Argentina con su kinesólogo preferido a recuperarse de su lesión es que se le consiente y se le mima demasiado pero si en cambio no se le mejora el contrato 8 meses después de habérselo mejorado es un desprecio y una temeridad. Tenemos al mejor jugador del mundo y pudiera ser que entre todos acabásemos cabreándole.
Si la directiva consigue adelantarse al Madrid, al Bayern y al City fichando a Neymar, que según muchos entrenadores será el jugador que marcará la próxima década, es que seguro que los directivos han “chupado” aunque nadie tenga ninguna prueba de ello. Calumnia que algo queda. Por lo menos lo pasaremos bien montando el “pollo”.
Y venga, ya está el socio de turno llevando la honorabilidad del presidente del Barça a los tribunales de Madrid, para festejo de la caverna, aduciendo que como socio de a píe que es, no le han enseñado todas las cláusulas del contrato del futbolista porque quiere que se publique en el tablón de anuncios lo que ha ido a parar a la cuenta bancaria del jugador y lo que ha ido a las otras empresas que han cobrado cuando resulta que eran propietarias de una parte de los derechos del jugador. Tan sencillo y tan complejo. No me imagino a un socio del Bayern exigiendo a la directiva que explique donde han ido a parar los 25 Millones que se pagaron al Barça por Thiago Alcántara cuando su cláusula era de 18 Millones. Ni me imagino a un socio del Mónaco exigirle a su presidente que explique a cuantas empresas y si son del padre, de la mujer o del sobrino ha ido a parar el dinero que Valdés cobrará como prima de fichaje. Eso será lo más normal del mundo pero lo de Neymar, no. En el Barça el “entorno” es así. Queremos llevar Unicef en la camiseta renunciando a ingresar 130 millones de Qatar pero que el club también retenga a los jugadores mejor pagados del mundo, mantenga las secciones polideportivas deficitarias y se vaya rebajando la estratosférica deuda de 450 Millones dejada por la anterior junta… pero eso si, que tampoco se suban las cuotas de los socios. Si alguien tiene una formula mágica para conseguir todo eso a la vez ya tarda en decirla.
Si se está debatiendo la construcción de una remodelación del actual Camp Nou o la construcción de un nuevo estadio para que el Barça siga en la excelencia económica los próximos 50 años es que los directivos tienen algún interés lúgubre. Y eso que al final será el socio el que con su voto decidirá lo que crea que es mejor para el futuro de la entidad. ¿Hay algo más democrático que eso?.
De verdad, soy muy partidario de la crítica pero fundamentada, ponderada y sin resentimientos. Tanta flecha cruzada, tanta factura pendiente, tanta mala baba, y tantos “ismos” perjudican al equipo y al club que debe librar dos competiciones, la de dentro y la de fuera.
Y superemos de una vez por todas lo de las etiquetas. Si eres crítico eres un laportista resentido y si no eres de la crítica permanente y gratuita es que eres un nuñista melancólico. Seamos todos “argumentalistas” dejando de lado las acusaciones y los reproches personales. De aquí dos años y medio habrá un periodo electoral y entonces será el momento de replegarse y salir de las trincheras. Hasta entonces, hay muchos títulos en juego. Puede que el Barça salga beneficiado.
Por eso Guardiola ha sido tan importante para la institución. Ya no solo por lo que ganó que fue muchísimo sino por el consenso conseguido, por el muro de contención en el que se convirtió. Y eso es quizás lo que le pudiera faltar a este Barça, un líder, una voz que se haga escuchar y que controle las embestidas del entorno. Aunque bien pensado, casi seria mejor que entre todos dejáramos de alimentar a este miura que puede provocar una sangría permanente en la estabilidad del club.

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