EL NUEVO BARÇA DE LUIS ENRIQUE PINTA BIEN

Por @marsallorente. La elección de Luis Enrique como nuevo entrenador para liderar la renovación del próximo Barça no ha caído muy bien en Madrid a tenor de las portadas de los diarios deportivos editados desde la capital.
Que no haya gustado en los entornos madridistas es el mejor síntoma de que la apuesta por Lucho pudiera ser un gran acierto para el club azulgrana.

Luis Enrique representa el antimadridismo y el entrenador comprometido con el fútbol ofensivo pero acompañado de exigencia, compromiso e intensidad; valores que se han echado de menos éste último año.
Es decir, que parece haberse encontrado al doctor ideal que aplique la medicina adecuada que necesitaba el paciente. La directiva, en un momento bajo de popularidad, sabe que la situación precisa de determinación para tomar decisiones por muy traumáticas que puedan parecer y sacar el talonario para volver a formar una plantilla competitiva. Así se lo han prometido a Messi que lo ha puesto como condición para firmar su nuevo contrato. Que Leo exija un proyecto deportivo exitoso es la mejor noticia para el Barça porque demuestra que el argentino no ha perdido la ambición.

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Luis Enrique es amante del 4-3-3 que en algunos partidos podría convertirse en un 4-4-1-1. Y ahí es donde Messi podría jugar más de un partido por detrás de un punta con movilidad. El técnico asturiano Sabe que sin una buena preparación física no se puede ganar nada por mucho talento que siga habiendo en la plantilla azulgrana. Luis Enrique percibe el deporte como una actividad muy seria en la que es imprescindible llevar una vida ultraprofesional. La alimentación, el descanso y la preparación física volverán a tener el protagonismo que le dio Pep Guardiola en sus primeros años. En este sentido, alguna vaca sagrada podría ser sacrificada.

Sus sesiones de entrenamientos están llenas de intensidad porque sabe que el domingo se juega como se haya entrenado cada día.

Luis Enrique ha estado en los vestuarios del Barça, del Madrid y de la selección española y sigue pensando como un futbolista y por eso sabe que más que enseñarles a jugar al fútbol a los cracks hay que hacerles ver que su aportación táctica y física personal redunda en beneficio del equipo que si gana hará mejores a todos. La gestión de grupo es clave en los todos los equipos pero más difícil de ejecutar cuando estás tratando con grandes figuras.

Quienes le conocen dicen que en su manual de fútbol está tener la posesión de balón, no en vano su Celta es el 4º equipo con mayor porcentaje, pero siempre con una intención más vertical que horizontal. Tiene prohibidos los ataques estáticos por ser previsibles y ama la movilidad, el dinamismo, la combinación del apoyo en corto y el desmarque en largo. Los jugadores de arriba tienen permiso para probar siempre el uno contra uno pero también la obligación de ser los primeros en ejercer la presión defensiva. Justo lo que no ha conseguido recuperar el Tata Martino a pesar de haberlo prometido nada más llegar.

Luis Enrique es consciente de la necesidad de fichar a uno o dos defensas centrales (en función de si se marcha Mascherano) de fuerza y altura y, sobre todo, encuentra imprescindible la incorporación de un centrocampista de músculo y trabajo que ayude a un Busquets que ha completado una de las peores temporadas que se le recuerda por la falta de ayuda defensiva de sus compañeros en la zona ancha, que es donde los equipos ofensivos deben encontrar el equilibrio necesario para no ser vulnerables a contra pié.

Todo el mundo culpa al eje de la línea defensiva de los excesivos goles encajados por el Barça esta temporada olvidando que muchos han venido propiciados por la desatención defensiva de los laterales, especialmente de Alves y de Adriano, y la falta de implicación defensiva de Iniesta y Xavi, que este año se han abandonado más de la cuenta en esta tarea.

Al técnico asturiano le gusta jugar con extremos que no solo tengan desborde sino que terminen las jugadas en gol haciendo diagonales. Ese papel lo está desarrollando a la perfección Nolito que lleva 14 goles. Las bandas son alas que se despliegan en ataque pero que sin balón se cierran rápidamente hacia el centro en el repliegue para ayudar en la deconstrucción del juego del rival.

El 4-3-3 es su dibujo preferido pero una de las novedades que podría introducir Luis Enrique en algunos partidos en los que el rival pueda discutirle la posesión seria el 4-4-1-1 con Messi por detrás de un delantero centro. Eso no implica que vaya a pedir un 9 puro sino que en la punta puede jugar Neymar o, incluso, Alexis.

Luis Enrique conoce mejor que nadie la calidad de los jugadores del Barça B y no le tiembla el pulso a la hora de apostar por los jóvenes.

En este sentido, Adam Traoré y Sergi Samper pueden ser dos futbolistas con muchas oportunidades en el primer equipo.

Además, Luis Enrique es un hombre de carácter y personalidad y no aceptará interferencias de una junta directiva llena de buenos profesionales en sus sectores pero absolutos desconocedores del funcionamiento de la gestión del fútbol de élite.

El nuevo ciclo precisa de otras variaciones en el juego y en la forma de trabajar sin renunciar al estilo ofensivo pero se corre el riesgo de que los puristas melancólicos vuelvan a comparar el nuevo Barça de Lucho con el de Pep  cuando, seguramente, no tendrán mucho en común aunque los 2 pueden ser perfectamente proyectos granadores.

 

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