EL DEBATE DE QATAR

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El Barça explicó el pasado 27 de agosto los términos del contrato firmado con Qatar Airways hasta junio de 2016, fecha en la que finaliza el mandato de la junta de Sandro Rosell.

El club ingresará durante las tres próximas temporadas 30,5 ; 32 y 33,5 millones de euros, unos 96 millones en total, más una prima extra de cinco millones si en el mismo período consigue levantar la Champions.

Un acuerdo que se firmó en 2010 y que a nivel económico fue el mejor contrato de patrocinio de una camiseta de fútbol hasta entonces.
Estos ingresos permiten al Barça poder competir con los clubes más potentes del mundo y no perder competitividad ante los magnates emergentes que han traído una considerable inflación al circo del balón.
La mayoría de los socios preferirían que el Barça siguiera siendo el único gran club del mundo con la camiseta “virgen” pero eso supondría conceder, económicamente, una gran ventaja a sus más directos rivales.
Por poner un ejemplo, los 30 Millones de euros procedentes de Qatar pueden servir para pagar las fichas de Messi y Neymar.
Además, el Barça no puede relajarse en su obligado empeño de rebajar su deuda, cifrada, actualmente, en 330 millones.
Una parte de los socios de la entidad no ven con buenos ojos la alianza con Catar pero también son los mismos que quieren que el Barça tenga los mejores jugadores del planeta y pueda pagarles. Son los mismos que no quieren que esta directiva venda patrimonio, ni que les suban los abonos, ni que se prescinda de ninguna de las deficitarias secciones profesionales que tan única hacen a esta Institución.
Ya se sabe que, a la misma vez, soplar y absorber no puede ser.
A esa minoría contraria debería recordársele que el acuerdo con Catar fue sometido a la aprobación de la asamblea de compromisarios del 2010 (697 votos a favor, 76 en contra y 36 en blanco), sin ninguna necesidad de hacerlo puesto que los socios ya dieron su plácet a poner publicidad de una marca comercial en la camiseta en la asamblea del 2003. Por tanto, el acuerdo fue refrendado democráticamente por el órgano de representación de los socios.

El contrato de Qatar Airways como patrocinador principal supone su presencia en la camiseta, en la fachada del Camp Nou, en las gradas del estadio y en un espacio del Museo más visitado de Catalunya con 1,5 millones de personas al año, concesiones que se han conocido a posteriori pero preferibles a vender el nombre del Estadio como han hecho la mayoría de los grandes clubes.

Es cierto que estos detalles no se explicaron al principio aunque Rosell ya advirtió desde el inicio que no era un simple acuerdo de patrocino de la camiseta sino una alianza global. Nike también es un patrocinador principal cuya presencia no solo se limita a la camiseta sino que también se extiende a otros soportes sin que ningún socio haya exigido conocer las condiciones concretas del contrato.

Es cierto que el equipo ha pasado de exhibir el logo de Unicef en el mandato de Laporta a llevar la marca de Qatar Foundation con la llegada de Rosell. Pero también es justo decir que el club ha pasado de pagar 6 Millones (1,5 anuales) a ingresar 171 millones (por 5 temporadas y media). Y que mientras con Laporta la deuda del club llegó a alcanzar una cifra récord de 552 millones de euros (442 deuda neta según la cifra auditada a 30 de junio de 2010), la junta de Rosell ha conseguido reducirla hasta los 330 Millones.

En cuanto a los debates morales y moralistas hay que reconocer que los puristas tienen sus razones para poner pegas. En Qatar no existe el nivel de democracia ni las costumbres que existen en occidente pero hay que recordar que Qatar Foundation está aprobada por UNICEF, la Unesco y la ONU.
Y que, de hecho, UNICEF no puso ninguna objeción a compartir camiseta con el gobierno Qatarí ya que su logo se mantiene en la parte posterior de la zamarra.
En todo caso, resulta gracioso ver como directivos de la anterior directiva tienen ahora esos perjuicios morales que no tuvieron en 2006 cuando aprobaron en junta un acuerdo de 18 Millones anuales con el gobierno Chino, que no es precisamente un ejemplo de respeto a los derechos humanos aunque al final no prosperó. También se estuvo negociando con una conocida empresa de apuestas deportivas con la que afortunadamente no se llegó a un acuerdo económico.
Seguramente ahora se han vuelto tan escrupulosos que deben negarse a usar smartsphones ensamblados en fábricas asiáticas con jornadas maratonianas, a vestir ropa hecha en talleres de explotación o a usar zapatillas deportivas hechas en condiciones infrahumanas.

La directiva de Rosell justificó el acuerdo vendiendo las bondades de la labor de Qatar Foundation para que el cambio en la camiseta no fuera tan traumático pero en realidad todo el mundo sabía que el interés final de Qatar era promocionar su país y alguna de sus empresas con la que poder rentabilizar tamaña inversión.

Hay quién se pregunta cómo se conjuga el “Més que un club” con la marca Barça y si los valores de la entidad son compatibles con los de Qatar. Otros prefieren pensar que gracias a este tipo de contratos el Barça puede seguir siendo la entidad polideportiva más laureada del mundo cuya propiedad es de sus socios por igual, evitándose así que pudiera acabar transformándose en una Sociedad Anónima que acabase en manos de adinerados foráneos.

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